Cuando hablamos del mundo andalusí, todo el mundo recuerda las grandes ciudades (medinas) donde se agolpaban multitud de personas y ejercían diversas profesiones, ya fueran: vendiendo mercancías en el zoco, ofreciendo servicios como un zapatero o realizando productos alimentarios como pan, guisos,… por ejemplo. La mayor parte de los estudios se centran en la vida en la medina, seguramente, porque la mayor parte de datos procedentes de las fuentes de estudio que se pueden encontrar proceden de documentos o testimonios obtenidos en las ciudades, mientras que el mundo rural es el gran desconocido.
Por ello, quería hablar un poco de lo que eran las alquerías. Éstas eran aldeas rurales, que podían constar de un núcleo de población urbana en una zona clave para controlar y cuidar la producción agrícola así como la ganadera. Lo que se viene llamando de toda la vida una aldea medieval, donde un pequeño número de viviendas se agolpaban para realizar las arduas tareas del campo y obtener así, en caso de necesidad, apoyo y ayuda entre unos u otros, con lo que las relaciones de vecindad eran muy importantes, llegando incluso a adquirir lazos familiares entre ellos.
Las alquerías tenían una o varias casas principales con habitaciones, patio interior y disponían de construcciones anexas como podían ser hornos, graneros, molinos, etc.
Para asegurar su defensa algunas tenían una torre pequeña de vigilancia y llegaban a estar fortificadas con empalizadas, muros de tapial o a veces disponían de auténticas torres de defensa, de las que ya hablaremos en otro post.

Estos núcleos solían llegar a ser autosuficientes teniendo sus propias leyes y sistemas de gestión, aunque mantenían una relación tributaria con la administración del Estado afincada en la ciudad.
El término de la alquería estaba compuesto por dos tipos de tierras:
1. Las tierras cultivadas, que eran de propiedad particular.
2. Las tierras comunales, que eran apropiadas colectivamente por la aljama (barrio donde vivía la comunidad musulmana). Éste era el territorio del núcleo habitado, siendo el espacio social donde todos convivían.
¿Qué territorio abarcaba una alquería?
El territorio de la alquería era determinado por la distancia que se podía recorrer en un día de camino habiendo pernoctado en la propia alquería.
Fuera de las tierras cultivadas y las tierras cultivables, había un amplio espacio llamado tierras muertas o bien «tierras de Allah», ya que cualquier individuo que quisiera podría hacerse cargo de estas tierras y hacerlas cultivables pero mientras siguieran sin cultivar seguían estando «muertas».
Estas tierras comenzaban o bien a 300/400 codos del núcleo poblado o bien (y esto es lo mejor de todo) se iniciaban en el lugar donde ya no se oía la voz de un hombre, gritando con todas su fuerzas, desde un extremo de la alquería.
Menos mal que a día de hoy se están realizando más investigaciones acerca del mundo rural, para poder conocer cómo vivían los habitantes de estas zonas, ya que no todos vivían en zonas urbanas y así podríamos entender mejor la cultura y las diversas tradiciones de las pequeñas zonas rurales.
Fuentes:
«Agua, Tierra y Hombres en Al-Ándalus» de Carmen Trillo San José